Lenguaje en medios, ética periodística y cultura afrocolombiana
Bogotá, Colombia 29 de NOV

En Colombia, de acuerdo con cifras del DANE, Departamento Administrativo Nacional de Estadística, la población afrocolombiana representa el 9, 34% de la población total estimada en 51 millones de colombianos, es decir, unos 4 millones 600 mil habitantes.
Estas cifras fueron estimadas a diciembre de 2021 después de un largo debate con demanda de por medio por una presunta vulneración de los derechos a la igualdad y a la no discriminación de la población afrocolombiana, suscitado tras el censo poblacional de 2018 que arrojó una reducción del 30% en el número de este segmento poblacional debido a supuestas irregularidades en su implementación.
Son datos que ayudan a dimensionar la importancia del abordaje del lenguaje incluyente en los medios de comunicación con referencia a la comunidad afrocolombiana. Una narrativa que de acuerdo con analistas y críticos en una gran mayoría de casos y ocasiones se ha enfocado en los valores culturales, estéticos y deportivos de esta comunidad desde un punto de vista folclórico, festivo y no como una parte importante y activa de la historia del país con eventos y protagonistas que merecen ser referidos o incluidos en una información debida y constantemente contextualizada.
Así lo demanda Camilia Gómez Cotta, comunicadora social valluna, periodista, investigadora y magíster en estudios de la cultura con énfasis en políticas culturales, quien ha manifestado en eventos sobre el tema:
“Ellos también fueron partícipes de una realidad que fue blanqueada y que debe romperse para ir más allá: recordar todos los lugares libertarios como los palenques y los quilombos; hay que volver a ser no próceres, sino personas y hechos que trascienden una fecha”.
Lisandro Penagos, profesor de la Universidad Autónoma de Occidente, sostiene por su parte que el papel de los medios es vital como formador de opinión. Con sus palabras nos hace pensar en esa debilidad más bien inconsciente en la que incurren los que hacen la información cuando sin querer alimentan con sus enfoques limitados los prototipos, patrones o roles con los que históricamente se han identificado a los integrantes de las comunidades afrocolombianas: el bailarín de salsa o de mapalé, el ladrón, el trabajador, la cocinera, la ama de llaves, la nana, etc.
“La comunicación, y concretamente el periodismo, pareciera que en muchos escenarios ven a los afro y a los indígenas desde una perspectiva que no es total, que no es incluyente; son vistos con folclor: los afros, por ejemplo, desde su gastronomía y su musicalidad, y no desde la conformación social que supone una visión más amplia”.
Entre tanto, la experta en comunicación con énfasis en transformación social, Yancy Castillo, opina que el tema de los medios y el lenguaje inclusivo con respecto a los asuntos de la comunidad afro se debe analizar en dos dimensiones: desde quiénes construyen ese contenido y quiénes protagonizan las nuevas narrativas.
“Hay que revisar aspectos como quién maneja el poder, en términos materiales y de conocimientos porque no están representadas en estas comunidades sino que son pocos unos grupos poblacionales que históricamente han manejado el poder en este país”.

Partiendo de esto, hablar de periodismo digital incluyente es referirse a una realidad que apenas se fortalece por temas básicos de conectividad, pero que debe tener en cuenta quién incluye a quién.
“Hay un periodismo que se hace desde el centro que incluye la periferia y que entiende que es necesario contar esas historias diferentes que no han estado en el centro(..).por otro lado hay unas juventudes que se han pensado este tema de acceso al periodismo y cómo transforma la realidad de su gente(…)si hablamos de población en territorio olvidado que han entrado al sistema escolar desplazándose a las ciudades, incluir la voz de sus pueblos..es un tema reciente, la pandemia dio luces, pero falta mucho por entender quién y cómo se incluye a esos otros que no han estado siendo protagonistas del poder desde el periodismo”.
Una apuesta que de forma tímida se ha ido vinculando a las estructuras del mensaje y sus formas de construirlos, en acuerdo con la anterior experta, pero que poco a poco se va a volver una exigencia en los procesos de transformación de los medios con la importancia progresiva del respeto a los derechos humanos, de la igualdad, los movimientos sociales, las garantías y la evolución en general de los temas sociales y humanitarios hacia donde empiezan a caminar con más solidez los espacios periodísticos alternativos con el impacto positivo de una audiencia que reacciona con su participación o interacción y que a la vez se nutre de esas perspectivas incluyentes, hagan parte o no de estos segmentos poblacionales.


