Ética en la generación de contenidos sobre la vida de personajes públicos


Cali, Colombia, Enero 18 de 2023

Foto: Pexels

Hay varias líneas delgadas en el trabajo periodístico que implican generar contenidos sobre los personajes de la farándula, un área del entretenimiento que ha tomado tanta fuerza como la música, la moda, la cultura, el arte y los temas que implican diversión.

La vida de los personajes populares es hoy por hoy, y gracias a las redes sociales, una fuente de información parpadeante y voluminosa por la que ningún periodista debería sufrir bajo la excusa de la falta de noticias. Es una fuente de noticias de entretenimiento infaltable en los medios de comunicación que se dedican por completo o parcialmente, mediante franjas finales por lo general, a estos contenidos en sus espacios.

Por tanto y como consecuencia de los escándalos desatados por las fake news o interpretaciones de parte de quienes toman de las plataformas insumos para construir sus mensajes, considero que este es un tema que merece un abordaje desde lo ético.

Antes de la era del Internet, los paparazzi cumplían esta labor de manera presencial y constante, siguiendo cada paso de los personajes de interés público, dejando al descubierto con sus fotografías intimidantes cada detalle de sus vidas y sus relaciones.

Hoy con las redes sociales ese rol no se ha extinguido pero si ha migrado a lo virtual y se ha mezclado con los perfiles periodísticos de quienes cubren las fuentes dedicadas a escarbar en la cotidianidad de los famosos, a cazar los eventos incómodos de sus agendas, sus uniones y separaciones para extraer contenidos muy atractivos para la comunidad donde se desenvuelven. La gran pregunta es ¿hasta dónde lo divulgado por el personaje es un permiso para que la prensa utilice esa información para sus publicaciones? 

Eduardo Higgins, quien fuera editor de entretenimiento del canal RCN por más de 3 años, hoy coordinador de corresponsales de noticias del canal Claro en Colombia, asegura que “lo que publican los personjes en sus redes es una oficialidad. Se supone que si lo cuentan de alguna forma lo quieren ver o permiten que sea divulgado en los medios por las razones que sea: mantenerse vigente, generar expectativa, morbo, propósitos de marketing, etc.”

Eduardo Higgins, periodista. Foto: tomada de Instagram

Amanda Avella, periodista líder del Canal Caracol Internacional, dice “algo publicado por ellos se vuelve noticia y como personajes públicos pierden los derechos de publicación, hablando en términos de legalidad. Al tiempo, al ingresar a cualquier plataforma aceptan sus condicionamientos y pierden la privacidad de esos contenidos que pasan a ser manejados practicamente por esas empresas de comuniación digital”.

“Lo otro”, aclara Amanda Avella, “es la oportunidad de la información y el criterio para escoger la información. Todo lo que se publica no es noticia para un medio que va por clics aunque sí sea de interés para los consumidores de las redes”.

Amanda Avella, periodista Canal Caracol Internacional. Foto: Tomada de Instagram

Jimena Cortés, directora de un programa de contenidos para mujeres del canal público RTVC,  con una trayectoria en los temas de entretenimiento asegura que “el fenómeno de las redes nos ha replanteado la manera de hacer este tipo de periodismo porque al momento de la publicación de una foto o comentario ya lo está poniendo al alcance de todos pero pienso que usado como fuente entra en un facilismo porque no se hace investigación, inmersión o profundidad pero a mi juicio sí es una puerta que el personaje abre cuando publica su contenido y luego se debilitan sus derechos de privacidad si no está de acuerdo con lo divulgado”.

Jimena Cortés, directora Mujeres Pioneras, canal RTVC. Foto: Tomada de Instagram

Finalmente, Javier Linares, periodista de entretenimiento y ex-editor web de la revista de entretenimiento 15 minutos sostiene:

“Uno publica en las redes lo que los personajes quieren compartirle al mundo y eso es noticia para los medios en muchas ocasiones. Sin embargo, hay una ética periodística que dicta la intención. Si tal personaje le contó a su comunidad algo que le pasó eso me sirve a mi como medio pero soy yo como periodista el que establezco con qué sentido e intencionalidad lo voy a compartir, la mayoría de veces son likes, y me parece que es preciso ahondar e ir a la fuente principal para hacerle saber a ese protagonista de tu noticia que estás interesado en el desarrollo del tema, como se hace en periodismo serio de toda corriente y género.”

Javier Linares, periodista de entretenimiento. Foto: Consulta Ética

Dice la ley colombiana que “es libre la publicación del retrato cuando se hace con fines científicos, didácticos y culturales. Sin embargo, “se ha dicho que sólo [se] permite […] publicar una imagen cuando ello sea indispensable para lograr el fin perseguido”.

Así mismo, la norma cita :

 “La posibilidad de usar la imagen de una persona para referirse a un acontecimiento está limitada por su relevancia actual para el público. Ello implica que puede usarse libremente la imagen de un político mientras sea una persona relevante para las noticias, ya sea porque ocupe un cargo en el gobierno o sea un opositor activo. Sin embargo, no puede seguir usándose la imagen del personaje que se retiró y abandonó la vida pública hace ya un tiempo, por cuanto perdería su carácter de interés público”.

Es clave resaltar apartes de la Corte Constitucional en casos de demandas contra medios sobre la violacón a la privacidad y la propia imagen de personas, como este: 

Es legítimo exponer aspectos privados de un individuo siempre que se trate de un personaje público y que haya un legítimo interés de la sociedad para conocer la información divulgada. Así las cosas, son personajes públicos …”quienes por razón de sus cargos, actividades y de su desempeño en la sociedad se convierten en centros de atención con notoriedad pública. Estos inevitablemente tienen la obligación de aceptar el riesgo de ser afectados por críticas, opiniones o revelaciones adversas, por cuanto buena parte del interés general ha dirigido la mirada a su conducta ética y moral”. Por su parte, la información debe obedecer a “un interés público, real, serio y además, actual, donde nunca es de recibo una finalidad difamatoria o tendenciosa”

Así las cosas, al menos en este país los llamados periodistas de farándula están llamados a actuar de manera legal y responsable cuando de tomar información de sus fuentes se trata. El afán por los clics, los lectores, los seguidores y las ventas podría hacerlos cruzar consciente o ingenuamente esas fronteras de lo ético, lo público y lo privado dejando a su paso una estela de abusos que podría ser utilizada por más personas para seguir el mismo camino.

Conocer las leyes sobre derechos de autor, uso de la imagen y de las marcas, Haabeas Data, entre otras que ya han entrado a regular estas temáticas fundamentados en su mayoría en demandas y denuncias o escándalos que han terminado en los estrados judiciales, es un elemento sustancial que ayudaría a replantear la banalidad con la que son calificados estos contenidos por quienes piensan que esta corriente no es periodismo.