Los cinco consejos para no hacer prensa amarillista
Bogotá, Colombia 17 de NOV

En la ética periodística no hay blancos ni negros, siempre es necesario un análisis crítico de la situación por parte del periodista o la sala de redacción. Sin embargo, le damos algunos consejos que pueden ser útiles en medio de un dilema ético.
De “amarillistas”, han sido calificados la mayoría de medios de comunicación del mundo. El término se volvió un lugar común para cualquier noticia malintencionada, exagerada o que simplemente no le agrade al público. Pero realmente ¿a qué hace referencia la prensa amarilla?
Según el portal Fundación Gabo, “la palabra amarillismo se refiere a las técnicas para llamar la atención de los lectores: tamaño de letra, colores, edición de fotografías, diseño, lenguaje”.
El término nació en Nueva York antes de 1990 cuando el periodico New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Randolph Hearst se disputaban la atención del público con técnicas que sus competidores tacharon de poco éticas.
La definición de “prensa amarilla” nace por la popular tira cómica, Yellow kid, del dibujante Richard Felton Outcault, contratado por Hearst. La historieta se convirtió en uno de los símbolos de las noticias más sensacionalistas.
¿Cómo no caer en la prensa amarillista? Antes de leer nuestros consejos es importante que sepa que como en muchos aspectos de la vida, en la ética periodística no hay blancos ni negros, siempre es necesario un análisis crítico de la situación por parte del periodista o la sala de redacción. Cada noticia tendrá diferentes matices que deben ser estudiados antes de la publicación. Con esto en mente, a continuación presentamos algunos consejos que pueden ser útiles en medio de un dilema ético.
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1. Ojo con las imágenes
La foto principal es uno de los elementos más importantes de la nota. Es normal que los periodistas traten de llamar la atención del lector en este espacio y no está mal, hay formas adecuadas de hacerlo, pero acá se camina en el filo de una navaja, pues la línea entre lo correcto y lo sensacionalista puede ser delgada en ciertas ocasiones.
Fotos con contenido delicado están descartadas: muertos, sangre, niños en medio de connotaciones negativas, animales maltratados o cosas desagradables repugnantes. También debe considerarse la publicación de imágenes de víctimas, ya sea en medio de una calamidad o después de ella, la publicación de rostros de personas que no hacen parte de la vida pública debería contar con su autorización.
Es importante tener en cuenta que el hecho de que otros medios hayan publicado la imagen o de que sea viral, no es una validación para publicarla.
2. El titular debe ser verídico
El titular es el gancho para atraer al lector. El Manual de Estilo de la RTVE.es lo define como “el elemento más importante de la noticia, pues gran parte de los usuarios se contentarán con su lectura. El titular contiene los datos básicos de la información”.
Dada su relevancia, el titular se convierte en uno de los retos más grandes del periodista. Para algunos es atractivo exagerar, o incluso mentir, para que el usuario entre al sitio a leer, sin embargo esta es una mala práctica que castigan los lectores, las redes sociales e incluso otros medios de comunicación. Pues el denominado ‘clickbait’ y el sensacionalismo juntos desembocan en una pérdida de credibilidad del medio de comunicación.
Así como con las imágenes, no está mal querer llamar la atención del lector, pues al final del día es parte de la labor del periodista, sin embargo, esto se puede lograr con otras técnicas fidedignas lejanas a las falacias o la exageración de la realidad.
3. Hable con hechos y datos
Parece obvio: un periodista hablando con hechos y datos. Pero muchos colegas se olvidan de esto, hacen noticias que parecen sacadas del sombrero de Merlín, sin ningún respaldo o sustento. Hechos narrados por ellos mismos y no por testigos reales, voceros encargados o entidades autorizadas.
Recuerde que sus noticias representan a su medio de comunicación, el cual depende de la credibilidad que genera en la audiencia. No importa cuántos buenos informes haya publicado, si hay uno sin un debido tratamiento de datos, la reputación del medio peligra.
4. Publique con cabeza fría
Es normal que en el calor de la noticia, los periodistas se basen en otros medios de comunicación o información viral en las redes para sus notas, esto está mal. No importa el afán de publicar la noticia, siempre es necesario dirigirse a las fuentes correctas.
Es importante tomar distancia de los hechos, analizar la situación y consultar más fuentes, no importa que el medio salga un poco más tarde con la información, siempre primará la veracidad y calidad de la noticia sobre la chiva.
5. Consulte con su sala de redacción
Una segunda opinión siempre será válida. Cuando existe un dilema moral o hay dudas de cualquier índole lo mejor será poner la cuestión al conocimiento y debate de la sala de redacción. El consenso editorial es parte clave del ejercicio periodístico, tanto antes de publicar como después si es necesaria una corrección.
Cuando un periodista trabaja largo tiempo en la misma nota, puede que al final se nuble su visión y pierda objetividad, preguntar a otros colegas elimina este punto de la ecuación.


