El Ministerio Público dio a conocer que 6,652 casos se registraron en el 2021, por el delito de violencia sexual en el país. Imagen ilustrativa.
El incremento de casos de niñas y adolescentes mujeres víctimas de violencia sexual, alcanzó una cifra de 48% en el 2021, casos que correspondieron a menores de 14 años.
Las cifras fueron dadas a conocer en marzo de 2022 por la Organización de Naciones Unidas en Panamá, las cuales son vistas con suma preocupación.
El Ministerio Público dio a conocer que 6,652 casos se registraron en el 2021, por el delito de violencia sexual en el país.
Las cifras hasta abril de 2022 indican que se investigan 1,956 casos de abuso sexual en todo el territorio. 775 de estos casos corresponden a acceso sexual a menores entre 14 y no mayores de 18 años.
El organismo ha señalado que es “esencial que las instituciones y los servicios sociales tengan más presencia a nivel nacional para que estén cerca de las familias y las comunidades, garantizando la aplicación del interés superior del niño”.
Con este fenómeno que también toca a la población refugiada y migrante, necesita en el país la implementación urgente de las medidas necesarias legislativas, políticas públicas, sociales y educativas, siguiendo estándares internacionales de derechos humanos, indica la Naciones Unidas.
Al mismo tiempo hicieron un llamado a la ciudadanía para que los diferentes sectores sociales, comunidades y familias protejan a sus niñas, niños y adolescentes y mujeres de estos hechos de violencia.
Embarazos infantiles
Las secuelas de la violencia sexual contra niñas y adolescentes se han convertido en un problema de salud pública según lo establece la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología (SPOG).
Las consecuencias son los embarazos infantiles y de adolescentes, que afectan la salud de las víctimas e indirectamente a la familia y a la sociedad.
Durante la pandemia en el año 2020, la SPOG dio a conocer que las cifras proporcionadas por la Contraloría General de la República indicaron que hubo 11,710 nacimientos vivos del total de nacimiento del país, los cuales tuvieron como madre a una niña o adolescente, entre 10 y 19 años.
“Las niñas embarazadas son claramente el resultado de violencia sexual”, explicó la SPOG. Las alarmas sobre la violación sexual y embarazos en el 2022 tuvieron un detonante tras el embarazo de una niña menor de 8 años, de etnia indígena, víctima de abuso por un miembro de su familia, que fue posteriormente judicializado.
Esta menor de edad, fue operada mediante un procedimiento de cesárea, al estar en avanzado estado de gestación.
La Defensoría del Pueblo por su parte, ante el aumento de niñas y adolescentes embarazadas hizo un llamado urgente a las entidades regentes en la educación y prevención de toda forma de violencia, a fin de ejecutar campañas contra conductas que pueden llevarlas a ser víctimas de abuso sexual.
La entidad habilitó la línea 127, para cualquier tipo de violencia contra los menores de edad, quienes están amparados bajo la Convención de los Derechos del Niño.
