Hablar de cometer un acto suicida para Daysy Howard, remueve fibras internas. Las marcas físicas que ha dejado, como cuando intentó acabar con su vida cortándose las venas, toca sentimientos profundos que recordará por el resto de su vida. Sin embargo, considera que exteriorizar su experiencia puede ayudar a que otras personas no lo cometan.
____ “No lo intentaría nuevamente. Hay cosas de las que uno no se arrepiente, pero no lo volvería a hacer. No era necesario pasar por eso, estoy convencida que no lo era.”
Concluye luego de contar parte de su historia.
Daysy es una mujer panameña que ha intentado cometer actos de suicidios en más de una ocasión, pero hoy siente que ya puede lidiar con las situaciones difíciles que ocurren en su vida y que no lo intentaría nunca más.
Como ella, hay miles de personas que diariamente intentan quitarse la vida. Las cifras de la Organización Panamericana de la salud revelan que cada año, unas 700,000 personas mueren por suicidio, lo que corresponde a una muerte cada 40 segundos.
El suicidio es considerado un problema de salud pública que necesita ser atentado con urgencia, ya que entorno a este flagelo existen muchos mitos y tabúes que frenan el trabajo preventivo.
____” Venía con situaciones de arrastre… Toqué fondo muchas veces, lo intenté muchas veces que nadie se dio cuenta. Muchas veces no sabía por qué estaba aquí, simplemente por qué estaba viva”.
Recuerda Daysy, mientras pensaba en las situaciones que la llevaron a cometer actos suicidas.
____ “Quería descansar; eran demasiadas cosas para tan poco tiempo. Llegué a un punto en que de verdad casi me voy. Pensé en mis hijos; ellos son los que me mantienen mejor.”
Los problemas asfixiaban la vida diaria de Daysy. Y es precisamente en esos momentos de crisis en los que, según los especialistas en salud mental, una persona es más propensa a cometer un acto de suicidio, sobre todo si no encuentra el apoyo emocional que necesita. Acumular sentimientos de preocupación, estrés, ansiedad y otros, generan una vulnerabilidad que requiere atención.
____ “Lo intenté con pastillas, intoxicándome, lo intenté cortándome las venas, intenté dormir para no despertar más.”
Cuenta Daysy, mientras intenta recordar algunas de las maneras que intentó para acabar con su vida. Y estos son uno de los métodos que usan las personas para cometer actos suicidas, aunque hay otros de mayor prevalencia: las armas de fuego, la intoxicación con drogas y alcohol y el envenenamiento con plaguicidas y productos químicos son los cuatro métodos más utilizados para el suicidio, que representan el 91% de todos los suicidios en la Región, según la Organización Panamericana de la Salud.
También indicó esta organización que en la región de las Américas se notificó un promedio de 81.746 muertes por suicidio al año entre 2010 y 2014, siendo la tasa de suicidios en América del Norte y el Caribe no hispano superior a la tasa regional. Alrededor del 79% de los suicidios en la Región ocurren en hombres, aunque son las mujeres quienes mayormente lo intentan. La tasa de suicidio ajustada por edad entre los varones es más de tres veces superior a la de las mujeres.
Para abordar lo complejo de las conductas suicidas se debe empezar por la identificación de los factores de riesgo. Hay que estar atento a las señales que van mostrando las personas, ya que el acto de suicidio es un proceso que va dejando huellas, en muchas ocasiones. Quién lo intentó o lo llegó a concretar, fue pasando por etapas.
Otros elementos que son indispensables para tratar de evitar el suicidio y ayudar a personas que quieren quitarse la vida, son las relaciones personales sólidas, las creencias religiosas o espirituales, las estrategias de afrontamiento y prácticas de bienestar positivas.
El suicidio no tiene rostro. Nadie conoce las batallas internas con las que debe luchar una persona. La empatía con nuestros semejantes es un factor fundamental que puede hacer la diferencia en la persona afectada por pensamientos suicidas. Hablar sobre el tema abre el campo a la visibilidad de un problema real de la sociedad que necesita la mirada de atención.
____ “Incluso todavía hay momentos que me siento cansada, me siento abrumada, me siento que intento, intento, intento y no llego al fin; pero ahora ya puedo lidiar con eso, aprendí a vivir un día a la vez porque puse de mi parte.”
En su momento, los sentimientos de culpa por no darle la calidad de vida que esperaba a sus hijos la abrumaron demasiado. Los pensamientos suicidas se fueron apoderando de ella y, mientras intentaba pensar en un método para concretarlo, reconocía que hacerlo sería fallarle a sus hijos.
No puede precisar, pero en algún espacio de su día tras día despertó. Al pasar el tiempo, las cosas que iban ocurriendo en su vida, la madurez que adquiría por cada experiencia vivida, la llevaron a entender que sus hijos la necesitaban y que no podía abandonarlos. Ellos fueron un factor clave para salir a flote en medio de la tormenta.
Las investigaciones sugieren que contar las historias de recuperación, esperanza y aquellos que vivieron esas experiencias causa un impacto positivo y reduce el riesgo de cometer este acto.
Daysy todavía sigue batallando con sus problemas, pero ha encontrado la fuerza para salir adelante y hacerles frente de una manera distinta y cree que puede manejar mejor las adversidades.
____” Hoy en día lo puedo hablar y lo puedo decir porque, si eso ayuda a que otra persona sepa que no es la solución, claro que sí lo hablaría.”

